¿Debemos permanecer en silencio?

«Entonces también ellos le responderán diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te servimos?” Entonces les responderá diciendo: “De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis”» (Mateo 25: 44-45).

En su libro Adventism and the American Republican (El adventismo y el republicano estadounidense),  Douglas Morgan examina el desarrollo de un movimiento profético que entendió todas las implicaciones del término “profético”. Se veían a sí mismos insertados en el gran esquema cronológico profético tras recibir humildemente el testigo de las corrientes históricas que buscaban recuperar el cristianismo bíblico. Con rasgos de valor, este movimiento incipiente condenaba los abusos de un sistema religioso que pretendía ser representante de Dios (vicarius Dei), pero que había tragado las bebidas servidas por el camarero del infierno. Audaces representantes de esta minoría marginada incluso se atrevieron a volverse contra sus hermanas protestantes apóstatas, a las que acusaban de tirar la toalla con el fin de aferrarse a los hábitos arraigados que habían adquirido durante su cautividad espiritual.

Además de su conciencia cronológica, este movimiento asimismo entendió que un pueblo profético no sólo está llamado a meditar en su condición de remanente, sino también a agitar el statu quo. No era suficiente con imprimir folletos con elaborados gráficos y con imágenes creativamente trabajadas de bestias grotescas diseñadas para empujar a la gente hacia el reino. No era suficiente con fomentar en las masas la necesidad de reformar el vestido y la dieta para que cambiaran sus ropas constrictoras y sus dietas destructivas por vestimentas amplias y calorías saludables. No bastaba con despertar la conciencia sobre vicios sexuales privados que debilitan la sensibilidad moral de la persona y agotan sus fuerzas vitales. Este movimiento entendió que un pueblo profético estaba llamado a ser la voz de Dios en un reino cautivado por Satán. Este movimiento entendió que el remanente está llamado a pensar como Jesús pensaba, a andar como Jesús andaba, a hacer lo que Jesús hacía.

Con su conciencia reforzada, los portavoces de la Iglesia Adventista osaron afrontar asuntos impopulares con pleno conocimiento de que algunos de los suyos y muchos de fuera del “pequeño rebaño” verían sus actos públicos como activismo político. Aun así, comprometidos con el llamado a la justicia social, dominante en la Biblia, y conducidos por las demandas prácticas de una teología liberadora, la aparentemente insignificante congregación no se avergonzó de decir la verdad al poder. Mucho antes de que el doctor Martin Luther King predicara el sermón “Por qué Estados Unidos puede ir al infierno”, mucho antes de que el doctor Jeremiah Wright abriera los ojos de la nación [norteamericana] a un aspecto central del evangelio tal y como se registra en Lucas 6; mucho antes de que el obispo Tutu instara al gobierno de Sudáfrica a que dejara marchar a su pueblo, los adventistas del Séptimo Día entendieron que el cristianismo genuino exigía que los que han sido llamados en el nombre de Dios no tienen otra opción que ser la voz de los sin voz y el hogar de los sin hogar.

En consonancia con el espíritu de los profetas sociales de la antigüedad, nuestros pioneros desafiaron la retorcida, opresiva y demoníaca interpretación bíblica de los ciegos teólogos estadounidenses que justificaban la esclavitud difundiendo la doctrina ponzoñosa del “mandato paulino”. Aunque les superaban en número los seudocristianos que cantaban en el coro los domingos por la mañana y linchaban negros por la noche, algunos de nuestros antepasados no sólo hablaron claramente contra los males de la esclavitud y la segregación, sino que desarrollaron sistemas para la emancipación total de aquellos para quienes el “sueño americano” era una pesadilla real. Es verdad que algunos líderes estaban paralizados por el miedo y absorbidos por una mentalidad quimérica, pero el hecho de que la voz humana con más autoridad en la iglesia se atreviera a hablar de “nuestro deber con la gente de color” es prueba positiva de que el Espíritu de profecía estaba bien vivo.

Los líderes de la iglesia no sólo cuestionaron el capitalismo salvaje que deshumanizaba a un sector enorme de la población estadounidense, sino que intentaron intervenir en la miseria rampante que aniquilaba vidas en los suburbios marginales. Tal y como informa Doug Morgan, los adventistas estaban a la vanguardia de programas urbanos que ofrecían refugio y formación a las víctimas de un sistema feudal en el que los de arriba no se preocupaban por los más humildes. Además, la iglesia asumía su rechazo de una guerra que se cobraba vidas inocentes. Entendían que ningún ciudadano del reino podía celebrar la carnicería causada por la guerra; nadie con la mente de Cristo estaría satisfecho con la explicación de que las víctimas inocentes de una agresión estadounidense deberían apuntarse al margen como “daños colaterales”.

Cuando reflexiono en las posiciones audaces adoptadas por un pueblo que entendió las implicaciones de ser un movimiento profético, me pregunto por qué mi iglesia opta por permanecer en silencio ante las muchas injusticias que confronta nuestra sociedad hoy. Me pregunto por qué elegimos desentendernos del debate nacional, sin darnos cuenta de que nunca es posible permanecer neutrales. De hecho, como dijo Desmond Tutu, “si un elefante pisa el pie de un ratón, el ratón no agradecerá tu neutralidad” (paráfrasis mía). Nuestro silencio en los momentos kairos puede resultar realmente ensordecedor.

Pero, ¿debemos permanecer en silencio? ¿Debemos permanecer en silencio cuando un pueblo xenófobo olvida que sus antepasados no tuvieron que solicitar un permiso de residencia al desplazar a los sioux y los apaches después de desembarcar en estas costas en barcos construidos en Europa? ¿Debemos permanecer en silencio cuando un pueblo irreflexivo se da cuenta de que el auténtico problema con “nuestros puestos de trabajo” no es que los extranjeros vienen a quitárnoslos, sino que los ricos ciudadanos estadounidenses que dirigen las corporaciones y recogen los dividendos los están exportando? ¿Debemos permanecer en silencio cuando un gobierno firma tratados regionales que benefician a los países del norte y dañan a los países del sur? ¿Debemos permanecer en silencio?

¿Debemos permanecer en silencio cuando el abismo entre ricos y pobres continúa ensanchándose? ¿Debemos permanecer en silencio cuando los candidatos a la presidencia que se hacen llamar cristianos se oponen a establecer impuestos justos a los estadounidenses más ricos, que son quienes más se benefician del sistema? ¿Debemos permanecer en silencio cuando un gobierno usa los fondos públicos para rescatar a las instituciones que hundieron la economía, y no hace nada para aliviar la carga de los pobres y de la clase media, aplastados bajo la carga de las deudas contraídas para consumir y estudiar? ¿Debemos permanecer en silencio?

¿Debemos permanecer en silencio cuando el precio de la atención sanitaria sigue subiendo y en consecuencia disminuye el acceso a una sanidad asequible? ¿Debemos permanecer en silencio cuando cargos electos con salarios de seis cifras pueden elegir entre una amplia variedad de proveedores de servicios sanitarios pagados con dinero público, pero no se lo piensan dos veces al votar contra una sanidad pública? ¿Debemos permanecer en silencio cuando gobernadores de estados (como el de Texas) se niegan a financiar clínicas de planificación familiar, con la excusa de que –aunque no realizan abortos– algunos consejeros podrían plantearlos como una opción? ¿Debemos permanecer en silencio?

¿Debemos permanecer en silencio cuando el espíritu de la guerra impregna el alma de la nación y las iglesias descaradamente promueven la política del gobierno, en flagrante rebeldía hacia el Príncipe de la Paz? ¿Debemos permanecer en silencio cuando la administración [de Obama] actual continúa las políticas destructivas de la anterior y mantiene el campo de detención de la Bahía de Guantánamo, donde hay seres humanos presos sin el debido proceso judicial? ¿Debemos permanecer en silencio sobre las más de mil instalaciones militares que Estados Unidos mantiene en suelo extranjero? ¿Debemos permanecer en silencio cuando cada vez hay más adventistas que no tienen inconveniente en ofrecerse voluntarios para un ejército que les enseña a matar sin conciencia? ¿Debemos permanecer en silencio?

Mientras consideras tu respuesta a estas preguntas, recuerda siempre que a un árbol se lo conoce por sus frutos.

 

Keith Augustus Burton es el Coordinador del Centro para las Relaciones entre Adventistas y Musulmanes en la Universidad de Oakwood. También colabora en la obra The Peace Making Remnant (El remanente pacificador), publicado por Adventist Peace Fellowship.

 

[Publicado originalmente en inglés en Spectrum. Traducción de Jonás Berea]

Berea - Fri, 01/20/2012 - 09:20

Sin conocer a fondo la historia de nuestros pioneros, me la impresión de que Burton idealiza la cuestión de su compromiso social. Aunque da la referencia de un libro, estaría bien disponer de más documentación sobre el asunto. Aun así, el planteamiento general del artículo me parece muy oportuno, y por eso lo he traducido.

Jonás Berea

Juanfer - Fri, 01/20/2012 - 11:53

La cuestión es la planteada desde el título del artículo: ¿Debemos permanecer en silencio?

Un rotundo ¡¡¡NO!!! debería ser nuestra respuesta. Naturalmente, seguido de las denuncias correspondientes.

Por mi parte, doy gracias a Dios porque al fin puedan verse (más) artículos de este tipo –implicados con las necesidades del mundo, amorosos en un sentido pleno– en medios de nuestra iglesia.

Saludos fraternales (y muchas gracia a Berea, el traductor).

Humberto R. Martinez - Sun, 01/22/2012 - 19:43

Por fin parece que alguien se ha atrevido a alzar la voz, porque en efecto ante todo lo que sucede a nuestro alrededor, y con las politicas de los gobernates actuales, las injusticias tanto sociales como economicas entre muchas otras cosas, La iglesia adventista no puede y NO DEBE permanecer callada. La neutralidad nunca ha sido una buena opcion es mas recordemos que con la neutralidad estamos del lado equivocado, cualquiera que esta sea.

Humberto.

Bernardo Navia - Mon, 01/23/2012 - 11:41

Saludos:

La preocupación de no callar surge cuando un presidente demócrata ha dado término a la guerra de Irak y lucha contra las fuerzas fácticas de Washington para llevar adelante reformas en beneficio de los más necesitados.
Nada se habló mientras Bush, quien se creía elegido por Dios hacía y deshacía en sus 8 años de gobierno.

Será cierto eso que dicen que la Iglesia y el capital siempre van de la mano?

Jasafat - Mon, 01/23/2012 - 19:23

La iglesia Adventista del Septimo Dia permanecera en su condicion inactiva mientras los que se sienten duenios del dinero sigan siendo elegidos como lideres mundiales de nuestro pueblo, la comodidad en que viven nuestros lideres los hace inmunes a cualquier dolor por muy pequenio o grande que este sea. El consuelo de Josafat es que Dios tomara el control tarde o temprano y en "una hora" (en muy poco tiempo) cumplira todos sus propositos.
Gracias por este espacio. Bendiciones.

Luis González - Tue, 01/24/2012 - 02:08

¿Guardar silencio? Pues según y cómo. Cuando tengamos dudas sobre lo que conviene hacer, preguntémonos qué haría Jesús. Y precisamente una de las características del apostolado de Jesús es que guardó silencio en muchos momentos de su vida. Silencios clamorosos... y reiterados... No despotricó contra los invasores romanos, opresores. Ni hizo bandera de la lucha por las desigualdades sociales... sin renunciar por ello a los principios. Y esto tenía que darnos una pista a los cristianos.

En mi opinión, y según el ejemplo de Cristo:

1. Él no desea que los cristianos despleguemos banderas partidistas. Desde luego Jesús no lo hizo, al menos como lucha de bloques.
2. Él no planteó dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, etc. como una lucha entre seres humanos sino como actos de amor.

Por otro lado, cuando leo artículos tan interesantes como éste, me pregunto por qué las razonamientos son tan excluyentes. Por ejemplo, y hablando de silencios, me pregunto por qué se silencia tanto la obra social de la Iglesia Católica en todo el mundo. La monumental obra de alfabetización en el descubrimiento de América, o la condición de ser humano con alma que tenían los indígenas (un supuesto revolucionario entonces), o la gran red que tienen de comedores sociales en todo el mundo y que dan de comer a millones de personas, la obra ingente de Teresa de Calcuta, la teología de la liberación en su vertiente no violenta, los misioneros que hacen de África su hogar para ayudar a los más débiles... A mí eso me impresiona mucho más que los ejemplos de la Iglesia Adventista que se han expuesto en este artículo...

Quiero decir, y sin ánimo de molestar, que por desgracia conozco a muchos cristianos, incluso adventistas, dispuestos a luchar por muchos derechos... y son incapaces de ayudar en un comedor social de Cáritas... son teóricos. Escriben en sus ordenadores y, como mucho, acuden a manifestaciones. ¡Ojo!: y está bien, o mejor, muy bien. Pero a Jesús, como indiqué al principio, no le interesaron los teóricos sino los que dan de comer, de beber, etc. (y en la parábola del juicio final, Jesús pone en evidencia a los teóricos ante los que actúan) ¿Nos hemos planteado que a lo mejor, no nos está pidiendo que no nos callemos sino que actuemos? Esta actitud será UN CLAMOROSO GRITO, como el que dejó plasmado Jesús en su vida... sin necesidad de levantar banderas reivindicativas.

Me temo que nos hemos dejado impregnar en exceso por la política y ya no somos capaces de oír otras voces que las que coinciden con el cristal de nuestra ideología política y/o religiosa. Por ejemplo: ¿Descartamos que lo que dice Bernardo Navia en su comentario de ayer sea verdad? ¿Damos por bueno lo que hace nuestra iglesia, por ser nuestra, y silenciamos lo que hacen otras por no ser, precisamente, la nuestra? ¿Por qué se guarda silencio ante los atropellos que hace de los Derechos Humanos, incluso cuando hay sentencias judiciales?... ¡Lástima del color del cristal...!

Y no quiero acabar este comentario ante algo que me duele en los ojos al leerlo en el artículo Keith Burton.

1. Nuestra iglesia no puede dar muchas lecciones en los derechos humanos en favor de los negros pues ha consentido, y me temo que consiente, el apartheid en muchísimas iglesias e instituciones de negros y blancos en Sudáfrica, Estados Unidos, Reino Unido y en muchos lugares del mundo. Alguno podrá decir que son una manifestación cultural y no se lo voy a discutir, pero: A. la cuestión en sus comienzos fue de apartheid puro y duro; B. la sociedad también ha evolucionado, y la iglesia con ella; pero sin más mérito que aquélla.

2. La ejemplaridad que ve el autor del artículo en nuestra iglesia con relación a los adventistas no es sino una historia contada “de oídas”. En la Guerra Civil Americana, o Guerra de Secesión, algunos adventistas significados pagaban para que alguien les reemplazara de su obligación de ir a matar a personas. No sé si lo veis éticamente correcto. Y dando un salto en el tiempo, en la moderna Guerra de Irak participaron muchos adventistas sin que la iglesia se molestase siquiera en poner en alto el principio de “no combatientes”; es más, en muchos lugares, demasiados, los adventistas fueron recibidos como héroes en sus iglesias... y lo que es peor, jaleados por muchos destacados dirigentes.

Es muy fácil hablar desde una mesa de despacho, aire acondicionado o calefacción a tope, un buen “carro” esperando a la puerta, un forro polar al salir de casa... ¿Y está mal? ¡En absoluto! Incluso me gusta y lo aplaudo. Pero lo que a mí me impresiona de verdad es el que acude a un comedor social para dar de comer, o sale a pasear con un anciano, o...

Conclusión: Los actos de amor, y no tanto las consignas, son lo que caracteriza a un cristianismo genuino. Y sí, a veces es mejor guardar silencio...

J. J. Menezo - Tue, 01/24/2012 - 10:28

Esta argumentación de Burton, viene a ser imaginaria. Es sin duda el ideal de lo debiera haber sido, pero, por desgracia no es así.
¿No es mejor fundamentarse en ideales que en pasados no reales?
Aquí pasa como en el caso de Osborn, cuando nos habla de la superior radicalidad de nuestros pioneros, nada menos que, frente a D. Thoreau.
Thoreau dejó clara su postura en la época en que EE. UU. ocupaba los territorios de lo que fuera otrora Nueva España, cuando aun la moneda corriente de los USA era el Real de a ocho, acuñado en México. Pasados casi veinte años los pioneros, Jaime White y Kellogg participaban en la recolecta de fondos para mandar hombres a la guerra de secesión, claro está, con rifle y con munición…
Y cuando Luther King se iniciaba en sus ensueños y sueños, ciertos jóvenes, al parecer “conducidos por las demandas prácticas de una teología liberadora” se cernían en el experimento conocido como “White coat”.

Ruben Sanchez - Tue, 01/24/2012 - 17:45

Querido J.J. Menezo,

Muchas gracias por su comentario. Me gustaría que se pusiera en contacto conmigo. rubensabate@yahoo.com

También le agradecería que se explicara un poco más en sus comentarios. Parecen muy prometedores pero mi falta de conocimientos mi impide seguir su argumentación. Si me pudiera ayudar, le estaría muy agradecido.

ESTELA - Tue, 01/24/2012 - 23:09

Estoy de acuerdo en que la Iglesia no puede ni debe permanecer en silencio ante las injusticias y atropellos a los Derechos Humanos, en tanto sitios del mundo, empezando por los mimos EE.UU. de Norteamérica.
Tampoco creo que tengamos que erigir la bandera de la batalla para denunciar sistemáticamente todas y cada una de las injusticias sociales, desmanes políticos y atropellos a los DD. HH.
Pero eso sí, dejar clara nuestra posición al respecto respetuosamente, nos desmarca al quedar fuera del marco corrupto de los hechos.
Estoy hablando de que hay una posibilidad intermedia entre quedar en absoluto silencio, y abrir una guerra con consecuencias imprevisibles para la marcha de la Iglesia que necesita tiempo aún para cumplir su misión.

La posibilidad intermedia es dejar constancia de nuestra posición ante quién corresponda, de forma respetuosa y como Iglesia, no de forma particular. De forma particular cada uno responderá por sí mismo, y no es el planteamiento del autor de este lúcido e inteligente artículo.

Interesa siempre manejarnos con la verdad bíblica unida a la astucia que también la Biblia menciona.
El hecho de dejar debida y respetuosa constancia de nuestra posición como Iglesia, nos desmarca evitando la implicación cómplice incluso aprobadora de nuestro absoluto silencio.

J. J. Menezo - Wed, 01/25/2012 - 10:22

Estimado Rubén Sánchez, paso a tratar de aclarar, al menos en parte, mi exposición:

a la luz de los hechos históricos las cosas han sido como han sido, y son como son. Ya la primera intervención, la de J.Berea, alude al asunto diciendo: “Sin conocer a fondo la historia de nuestros pioneros, me da la impresión de que Burton idealiza la cuestión de su compromiso social”. No digo que yo conozca exactamente la historia de la denominación y la de los EE.UU. Pero si lo suficiente como para comprobar que la impresión manifestada por J. Berea, realmente es así. Allí estaban nuestros pioneros, en los tiempos de sioux y apaches, en los tiempos de su contemporáneo Thoreau… Por tanto hacer comparaciones, poniendo como campeones a los nuestros, cuando menos, es maquillar la historia. Creo que para tratar de orientar las conciencias hacia lo que Burton u Osborn proponen, no es necesario forzar la realidad, modificando la semblanza de nuestros pioneros.

Atentamente
jjm

Berea - Wed, 01/25/2012 - 10:27

Estimado Bernardo Navia:

Me temo que Obama no ha dado fin a la guerra de Irak, sino que sigue desarrollando una ocupación imperial, si bien ahora con mercenarios, como corresponde a la corriente privatizadora que beneficia al gran capital, que hasta esos extremos llega:

http://www.publico.es/internacional/412907/eeuu-abandona-irak-pero-deja-...

Por otro lado, ese mismo presidente, completando y profundizando la obra de G. W. Bush, ha mantenido en puestos clave de su gobierno a hombres de Wall Street, ha canalizado como nadie antes que él fondos públicos a la banca sin dar cuentas en el Congreso, ha extendido la Patriot Act de Bush:

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/cronicasdesdeeeuu/2010/07/15/los-cri...

Y, quizá lo más grave, firmó hace unos días una ley que termina por desmontar las garantías constitucionales en EEUU:

http://albatv.org/Obama-firma-la-Ley-de-Autorizacion.html

No conozco a Burton más que por algunos artículos suyos, pero creo que es absurdo creer que su llamada de atención responda a un apoyo a los republicanos o a Bush. Más bien lo que entiendo que señala es que incluso con gobiernos que se dicen “progresistas” y que muestran un rostro simpático, los atropellos a los derechos humanos continúan creciendo.

Como muy bien se dice más arriba, Dios “no desea que los cristianos despleguemos banderas partidistas”; el llamado a la excelencia ética y a la coherencia debe hacerse en toda circunstancia, sin dejarnos seducir por ningún partido, pues sabemos que sus promesas y expectativas son vanas.

Saludos en Jesús:

Jonás Berea

Juanfer - Thu, 01/26/2012 - 01:21

Bernardo:

Es obvio, hermano, que esa preocupación ya existía, y que el autor del artículo se opone no menos a lo que hizo Bush que a lo que está haciendo Obama. [Como nos venimos oponiendo otros, por cierto (y puedo dar direcciones en privado a quien me lo pida)..] Lo que Keith condena son ante todo los hechos, con independencia de quién los haga. Por lo demás, en 'Spectrum' se publicó un artículo hipercrítico sobre Dick Cheney, el segundo de Bush. [Queda huella en Facebook, pues quizá ha desaparecido de la web de 'Spectrum': http://www.facebook.com/spectrum.magazine/posts/10150278366223067]

En cuanto al presidente actual, no deseo redundar en lo que ha dicho Berea, aunque desde luego conviene saber que –como él documenta– Obama ha retirado el ejército regular de Irak, pero dejando allí miles de mercenarios de compañías privadas de seguridad. Su sangrienta intervención contra Libia, su acoso a Siria e Irán, la permanencia del campo de torturas de Guantánamo, su legislación cada vez más liberticida y la entrega de miles de millones de dólares en “rescate” a la banca muestran que no hay sensibles diferencias entre su gestión y la de su antecesor (y, de haberlas, desde luego no le favorecen).

Luis:

Jesús vino a vivir y morir por nosotros. Su prioridad entonces no era, todavía, cambiar el mundo sino mostrarnos el camino de salvación eterna. Pero a la vez nos dejó unas enseñanzas que sentaron unos principios para la acción posterior, basados en la igualdad, la justicia social y los derechos humanos.

¿O es que no consideramos cristiano apoyar la abolición de la esclavitud? ¿No es un acto de amor? ¿O es que no consideramos cristiano defender a los que sufren la amenaza de la guerra, o la guerra misma? ¿No es un acto de amor? ¿O es que no consideramos cristiano, y un acto de amor, oponerse a genocidas como lo fue en su día Adolf Hitler y hoy lo son otros? (Por cierto, nuestra iglesia en Alemania fue cómplice en alto grado del III Reich y seis décadas después empezó a arrepentirse públicamente de ello. ¿Vamos a repetir ahora los mismos errores?).

La neutralidad es muy peligrosa porque, al menos en estos temas, es falsa: al no actuar frente a una situación de opresión, en la práctica se la está reforzando. Jesús no fue neutral: de manera directa, denunció a muchos farsantes y opresores de su tiempo (de hecho, fue eso en parte lo que le costó la vida); incluso condenó, también directamente, el poder de humanos sobre humanos (ver Mat. 20: 20-27); y de manera indirecta, sentó las bases para que nosotros, sus seguidores, abogásemos por un mundo mejor ya en esta vida.

Por otra parte, no veo incompatible opinar –a veces, jugándosela– desde un ordenador con realizar otros actos de amor, como los que tú mencionas. Es más, al hablar claramente por este medio –como hace el autor del artículo– uno está efectuando un compromiso público del que luego se le pueden pedir cuentas prácticas, de manera que no está de más. Pero no prejuzguemos, por favor.

[En cuanto a los elogios a la iglesia, Keith no hace tales, sino que los limita a los pioneros (de hecho, su artículo es una condena de la conducta de la iglesia actual, incluyendo por supuesto la presencia de adventistas en las guerras de agresión). Podemos cuestionarnos hasta qué punto exagera en esos elogios, pero parece indudable que los pioneros fueron mucho más consecuentes con los principios cristianos de lo que lo es la línea dominante de nuestra iglesia actual.]

J. J.:

Interesante lo que dices, el problema es que no vas al fondo del asunto, al motivo del artículo de Keith. Te quedas en la introducción.

La cuestión que él plantea –al margen de eruditos comentarios críticos–, la que deberíamos plantearnos hoy es: ¿DEBEMOS PERMANECER EN SILENCIO?

Fraternales saludos para todos.

J. J. Menezo - Thu, 01/26/2012 - 02:00

Juanfer, hasta ahora me he limitado a exponer que los argumentos basados en la radicalidad de nuestros pioneros frente a nuestra supuesta pasividad, no sirven, por no ser reales. Eso es lo que me ha hecho salir a la palestra, de acuerdo con la pregunta del artículo: ¿DEBEMOS PERMANECER EN SILENCIO? Yo empiezo por opinar que los fundamentos históricos son otros, más bien, parecidos a la situación actual.
Por otra parte, tu argumento: “Su prioridad entonces no era, todavía, cambiar el mundo sino mostrarnos el camino de salvación eterna”. Me hace pensar en dos momentos cruciales de La Escritura: Juan 17: 4 y 1ª de Cor. 15: 14.

Ruben Sanchez - Thu, 01/26/2012 - 05:29

Comparto la cautela de J.J. Menezo ante los hechos historicos que describe Burton que bien podrian ser un tanto idealizados. Lo que pasa es que Burton se apoya en Douglas Morgan y su libro Adventism and the American Republican. Cuando un servidor escribio sobre la reaccion de la iglesia adventista ante la ley antiinmigracion de Arizona (http://spectrummagazine.org/cafe_hispano/2011/12/01/la-ley-antiinmigraci...) cite el libro de Samuel London Seventh-day Adventists and the Civil Rights Movement en el que se dedica una parte a explicar el compromiso social de Elena White. Tambien entreviste al historiador adventista George Knight.

A continuacion pego tres parrafos de dicho articulo que van en esta linea:

"Knight opina que el movimiento adventista surgió de un movimiento de acción social, no obstante, eso no abarca todo el panorama. Elena G. White, cuyas visiones y escritos todavía inspiran a adventistas en todo el mundo, puso gran énfasis en predicar el Evangelio. Ella resuelve de forma muy efectiva el actual conflicto en EEUU entre iglesias conservadoras, que defienden políticas sociales conservadoras, e iglesias liberales, que promueven justicia social.

Según London, “los estudios académicos actuales indican que el trabajo de White estaba motivado por una teología holística”. Para ella, predicar los evangelios sin empoderar a la gente no formaba parte de la voluntad de Dios.

“Claro que [White] tenía un punto de vista holístico, pero también tenía prioridades,” explica Knight, “y esas prioridades no eran simple pragmatismo o lo que mejor funcionase. Sino que esas prioridades trataban un problema teológico muy profundo: la naturaleza y significado de la iglesia en su relación con temas políticos o sociales.” Sin embargo, Knight admite que los fundadores de la iglesia consiguieron unir misión y reforma social de una forma que la iglesia Adventista actual no ha logrado."

Finalmente tenemos el trabajo de Osborn Anarchy and Apocalypse. Se puede leer sobre el mismo y sobre los origenes historiicos de nuestra iglesia en el siguiente post:
http://spectrummagazine.org/cafe_hispano/2011/03/24/anarqu%C3%AD-y-apoca...

Muy interesado en su version de los hechos, J.J. Menezo, me atrevo a pedirle que nos muestre sus fuentes de informacion en las que se basa para hacer sus afirmaciones. No porque dude de ellas. Todo lo contrario. Sino porque la historia y su relato es tan diversa como la vida misma. Cuando elegimos un pasado (o como casi siempre, nos lo imponen) estamos eligiendo un presente y un futuro.

Un abrazo!

J. J. Menezo - Thu, 01/26/2012 - 07:14

Rubén Sánchez, en relación con su demanda, le envío algunos enlaces sobre los argumentos que he expuesto:
El Espíritu de Profecía y el servicio militar de
Lombiz_Webmaster
http://laicos.do/documentos/espiritudeprofecia/basesbiblicas/EL%20ESPIRI...

Desobediencia Civil
de Thoreau
http://www.lospobresdelatierra.org/textos/desobedienciacivil.html

Moneda, el peso acuñado en Nueva España:
http://www.monedanumismatica.com/numismatica/peso.html
http://www.monedanumismatica.com/numismatica/real.html

Luis González - Thu, 01/26/2012 - 12:52

Berea y Juanfer:

Creo que los no habéis comprendido bien a Bernardo, y no os habéis fijado bien en sus palabras. Él habla de un presidente demócrata que “lucha contra las fuerzas fácticas de Washington”. ¿No os resulta evidente?

1. Prometió un sistema sanitario parecido al europeo... y se lo tumbaron. Pero tenía planes muy concretos que los republicanos y sus lobbys, los poderosísimas compañías de seguros americanas lo tumbaron... no sin muchas peleas en los que empeñó su mismo prestigio... y del que salió magullado...

2. Prometió salir de Irak... y lo hizo. ¿Qué ha dejado un “ejército” de cinco mil agentes privados de seguridad? ¿Estáis sugiriendo la ingenua idea de que tenían que marcharse TODOS y dejar a su embajada y demás centros americanos al pairo de los numerosísimos atentados? Es demasiado ingenuo para que alguno se permita decirlo...

3. Prometió cerrar Guantánamo y las fuerzas fácticas de Washington también se lo impidieron. Olvidáis que está gobernando sin mayoría absoluta, por así decirlo.

En fin, son detalles en los que no podemos profundizar aquí.

En cuanto a Juanfer, haces algunas inexactitudes clamorosas. ¿Quién está hablando de neutralidad? La neutralidad puede ser peligrosa... y también ciertos activismos. Dejemos esto claro. Y cuando decimos que Jesús murió por denunciar a muchos farsantes u opresores de su tiempo, o estamos faltando a la verdad o estamos haciendo un análisis equivocado. Jesús murió porque se hizo pasar por Hijo de Dios y eso escandalizó a los que tenían el mando... Pero Jesús no fue un activista, al menos en la concepción que tenemos actualmente. Y esa confusión conceptual aflora en tu argumentación.

¡Y cuánto me chocó leerte decir “Su prioridad [de Jesús] entonces no era, todavía, cambiar el mundo sino mostrarnos el camino de salvación eterna”! Curiosa interpretación... Para mí inexacta.

Y en cuanto a los que se la juegan desde un ordenador... ya he dejado dicho más arriba que a mí no me impresionan, que a los que yo admiro son a esos que dejan sus casas y hacen de África su vida, o se mezclan en poblados pobres de Interamérica o Sudamérica, o grandes lugares de Asia... O incluso a quienes dedican parte de su tiempo a dar un abrazo, o darle la comida a gente que huele mal, gente sin higiene ni formación. Yo lo he vivido un corto periodo de tiempo y os puedo asegurar que a mí se me hizo muy, muy duro. Porque, encima, la falta de todo que sufren los más pobres a veces les hace ser faltones... sin quererlo... y la mayoría de las veces sin saberlo...

Así que, sin desvalorizar lo que se pueda hacer desde un ordenador por mejorar el mundo (que sería absurdo hacerla), sí resulta insultante simplemente mencionarlo dentro de la misma argumentación que os menciono... Como dices, no veo incompatible una y otra actividad, pero una está muy, pero que muy por encima de la otra. Y si esto es prejuzgar es que estamos hablando en planos diferentes.

Para todos: Y en cuanto al tema central del artículo, no debemos guardar silencio ante las injusticias y los derechos humanos... ¡Faltaría más! Pero el incienso que se le ha dado a la obra social de la iglesia, o a sus pioneros... sería preferible el silencio antes que hablar de una historia edulcorada, como ha sugerido algún que otro comentarista. Y si algo es digno de alabanza sería mejor que lo hicieran los demás, no nosotros de nosotros mismos... Aunque sólo sea por una cuestión de estética.

Sí me duele ese contagioso silencio en el interior de la iglesia cuando en ésta, incluso con sentencias judiciales por medio (como os indicaba en otro comentario anterior), se vulneran esos derechos humanos. Me consta que alguno sí lo hace. Y también me consta que muchos se callan porque aman a la iglesia y creen que así la protegen.

Por lo tanto, en cuanto a silencios hay toda una sinfonía...

Juanfer - Fri, 01/27/2012 - 03:16

Estimado Luis:

Ante todo, hermano, sería bueno que evitásemos hacer juicios personales y nos ciñésemos al tema.

Yendo a este último, celebro que ahora digas: “Y en cuanto al tema central del artículo, no debemos guardar silencio ante las injusticias y los derechos humanos...” Entiendo que es un testimonio valioso.

Por supuesto, cualquiera es libre de defender a Obama y cada visión al respecto es enteramente respetable. Lo que pasa es que creo que ya hemos dado suficientes evidencias, sin ser exhaustivos, como para juzgar su gestión profundamente inmoral. ¿Que se ha topado con los poderes fácticos? Más bien, ya antes de que llegara a la presidencia era evidente que tenía un compromiso con ellos. Por ejemplo, en su día votó a favor de la PATRIOT Act de Bush. Y en su campaña electoral ya había dejado claro qué línea (y qué intereses) defendería. [Para todo esto, se puede ver:
lacomunidad.elpais.com/periferia06/2008/7/27/un-fraude-llamado-obama-]

Pero, aun suponiendo que fuera como dices y los poderes fácticos no le dejasen actuar como quiere, entonces lo tendría fácil: le bastaría con dimitir. Solución infinitamente mejor que plegarse a aquellos y perpetrar todas las tropelías que está cometiendo. [En cuanto a lo de Irak, es evidente que mantiene el control geopolítico del país y conocido es cómo controla también, junto con otras potencias, el petróleo iraquí:
http://www.eldiariointernacional.com/spip.php?article2698
http://en.wikipedia.org/wiki/Economy_of_Iraq#2009_Oil_services_contracts]

Sobre la condena de farsantes y opresores que hizo Jesús, yo dije que así fue “en parte”. Pero no lo digo yo, sino que lo dice la Escritura: ver Marcos 11: 17-18, Lucas 19: 46-48, o Mateo 26: 1-4 (donde evidentemente se alude a los discursos de Jesús en los capítulos previos, en los que mete “caña” que da gusto). Es obvio que a los gobernantes de su tiempo no les hacía la menor gracia que el Maestro les desenmascarase de ese modo (con términos muy duros a veces, como “víboras”, “sepulcros blanqueados”...). Sin duda influyeron también, de modo decisivo, las razones “teológicas” (pero yo creo que sobre todo como excusa, pues lo que a los gerifaltes les escocía era sentir que amenazase su autoridad ante el pueblo, como también se ve en esos y otros pasajes).

Dices que te choca, pero no explicas por qué, el que yo afirmase: “Su prioridad [de Jesús] entonces no era, todavía, cambiar el mundo sino mostrarnos el camino de salvación eterna”. Estábamos comparando la acción social de Jesús y la que nos compete a los cristianos. Lo que quería decir con esa frase es que, mediante su vida y su muerte (ya previamente dije: “Jesús vino a vivir y morir por nosotros”), nos enseñó el camino de la salvación (y que eso él era para él prioritario sobre cualquier otra intención). Creo que es una aseveración plenamente bíblica (cf., p. ej., Juan 3: 14-17).

Yo no he dicho –más bien lo negué justo sobre la base que acabo de reiterar–, que Jesús fuera un activista como pudiéramos serlo nosotros. Del mismo modo que nuestra misión no es morir en una cruz para salvar al mundo.

Sobre si nos gusta, o impresiona, más un tipo de acción social que otro distinto, respeto la preferencia de cada cual. Personalmente no me parece menos importante, ni menos amorosa, la lucha de Bartolomé de las Casas, Rosa Parks o Martin Luther King que la de Albert Schweitzer o Teresa de Calcuta. En mi modesta opinión, no contribuyeron menos al progreso ético de la humanidad el Dostoyevski de 'Los hermanos Karamazov', el Orwell de '1984' o el Solzenitsin de 'Archipiélago Gulag', que Florence Nightingale o Ann Sullivan.

Lo mismo podríamos decir, claro está, de muchos seres anónimos que –en la medida de sus talentos– realizaron y realizan uno y otro tipo de acción social. Tampoco me parecen menos necesarias las denuncias y enseñanzas escritas de la Biblia que la obra de quienes trataron de ponerlas en práctica. Pero, sobre todo, insisto que no son incompatibles unas tareas y otras.

Saludos fraternales.

Luis González - Fri, 01/27/2012 - 05:11

Juanfer: Sigo sin salir de mi asombro cuando releo tus dos últimas intervenciones.

1. No entiendo esa alusión a los juicios personales. He releído mi comentario para pedirte perdón por alguna alusión personal que pudo ofenderte... ¡y no la he encontrado...! Discrepar de tus comentarios no tiene, no debe tener, nada de personal. Pero si eso te tranquiliza, te pido un perdón por una, para mí, anónima ofensa.

2. Yo sí especifico algo que no me gusta de tu comentario. Dices: «celebro que ahora digas: “Y en cuanto al tema central del artículo, no debemos guardar silencio ante las injusticias y los derechos humanos...”» ¿Significa ese “ahora” que habías entendido que “antes” yo estaba de acuerdo con las injusticias? En todo caso, el tonillo del “ahora” sobraba... creo.

3. La propuesta de la dimisión de Obama me parece pueril (la propuesta, ojo, no seamos tan susceptibles) y poco meditada. Si traducimos esa propuesta a nuestras vidas cotidianas habría por todas las partes muchos más divorcios, rupturas laborales, bajas de las iglesias, impago de impuestos, etc. Dimitir es fácil y puede hasta favorecer la imagen propia, pero no siempre es el mejor camino. ¡Si hasta Dios, por razones muy profundas, tenía motivos para haber dimitido como Padre y como Dirigente del ser humano...! En mi trabajo he visto cosas incompatibles con la ética... y no he dimitido... aunque han terminado por echarme. Ni lo han hecho otros compañeros tan comprometidos como yo y no sólo no se lo censuro sino que lo alabo. Dimitir puede representar dejar de luchar por lo que uno aspira a cambiar. A mi entender sólo se debe dimitir de las responsabilidades cuando de tal acción se pueda deducir que la cuestión mejorará.

4. Ya he desmontado que quedarse en Irak una reserva de seguridad privada no sólo me parece correcta en ese territorio tan problemático y violento, sino que me parece elemental para el buen hacer de un político con responsabilidades. Ahora me dices que controla el petróleo iraquí. Y yo te añado más argumentos: y España controla las telecomunicaciones en Latinoamérica a través de Telefónica, y una parte significativa del mundo financiero a través del BBVA y del Santander; y Alemania hace trabajar duramente a sus embajadas para defender el sector del automóvil que lidera,; y Japón el mercado de la electrónica y sus fuentes de materias primas; y... ¡Este es el mundo real...!

5. La frase sobre que la prioridad de Jesús no era “todavía” la de cambiar el mundo he dicho que me chocaba, pero lo dulcifiqué: me escandaliza. Que Jesús no luchase contra las injusticias porque ahora sólo quería “mostrarnos el camino de la salvación” no deja a Jesús en muy buen lugar. Es como si ahora el cristiano se despreocupara de los pobres de su entorno porque tiene como misión cambiar el orden internacional. ¿Entiendes por qué me escandaliza esa dicotomía en Jesús?

6. Lo de las “víboras” y “sepulcros blanqueados” es un argumento muy recurrente y al usarlo da la impresión de que Jesús se pasó su ministerio llamándoselo a los fariseos. Lo cierto es que dentro del conjunto de una vida eso es una anécdota. Y cuando digo vida voy más allá de la de sus tres últimos años, antes de morir. Porque, obviamente, antes de los treinta años Jesús también vivía, y no parece que destacase por su militancia anti nadie porque los evangelios reflejan a un Jesús anónimo cuando comenzó su ministerio.

Jesús valió, y vale, más por lo que hizo y por lo que calló que por lo que dijo. De hecho, es constatable que dedicó la mayor parte de su ministerio a hacer el bien y poco, muy poco, a la predicación. Es posible que esta constatación no guste a quienes ponen como ejemplo a Dostoyevski, Orwell o Solzenitsin... Yo prefiero seguir el ejemplo de Jesús... sin desdeñar a otros ilustres pensadores. Sólo es una cuestión de orden... o de prioridades.

En este sentido me ha gustado tu aceptación de que Jesús no fue un activista como lo pudiéramos ser nosotros hoy. Pues quizás sin saberlo has hecho UN EXCELENTE RESUMEN DE LO QUE ESTÁ LATENTE EN MIS INTERVENCIONES EN ESTOS COMENTARIOS. Celebro que lo aceptes.

Antonio - Sat, 01/28/2012 - 07:36

He leido con interés casi todos los comentarios relacionados al artículo que precede: ¿Debemos permanecer en silencio...?. Por pereza mental, tan solo voy a manifestar que la Iglesia, iglesias, adventistas o no adventistas, siempre son, y reflejan ser, una parte de la sociedad a la que pertenecen. Es una institución más dentro de las demás instituciones, organizaciones y aparatos de poder de un Estado que conforman lo que denominamos la Sociedad. Y la Iglesia, como una institución dentro del andamiaje de las otras instituciones que soportan y controlan el poder: la banca, las grandes multinacionales, las corporaciones financieras, el éjercito, los agentes sociales que controlan a los trabajadores, la confederación de grandes y pequeños empresarios, etec., etec., no es diferente, no pude ser diferente, por mucho mensaje evangélico y prédicas de amor y salvación, de los restantes poderes o instituciones. Hablar de las virtudes y defectos de una iglesia, es hablar de todas las iglesias. La historia se repite. Siempre, para bien o para mal, se repite. Les pasa como a las muñecas rusas, matrioska, que sacas una y otra, y otra, pero todas son iguales. Se diferencian en el tamaño, pero todas, absolutamente todas, son iguales. Pienso, como alguien ha apuntado en sus comentarios, que lo importante no es lo que haga o haya hecho la Iglesia, cualquier iglesia, en la sociedad, sino lo que hacemos nosotros en favor del anciano, los enfermos, los niños y las mujeres maltratadas. Teorizar menos y actuar más. No podemos, no debemos, olvidar que Cristo dijo que por sus frutos los conoceréis (Mat. 7, 16). Y todo lo demás, son cuentos chinos. Obras son amores, y no buenas razones. Un cordial saludo y que Dios reparta confianza, salud y sabiduria a tod@s...

Luis González - Sat, 01/28/2012 - 09:54

Yo, que soy creyente, me solidarizo con el comentario de Antonio. Y creo que se queda corto. La historia de las iglesias cristianas es un escándalo para el ser humano contemporáneo. ¿De qué nos quejamos si el ciudadano occidental le vuelve la espalda a las iglesias? Porque presentamos un mensaje muerto... Y no estoy diciendo que no haya mensaje pero no hacemos más que discutir si son galgos o podencos, cuál es la iglesia verdadera, quién lo hace mejor... La gente no cree o desconfía de nosotros por nuestra falta de identificación PERSONAL con el mensaje que predicamos. En este sentido todas las iglesias se parecen mucho unas a otras. Mucho bla, bla, bla... y poco dar trigo.... Justo la proporción inversa del ministerio de Jesús que dedicó su vida a hacer el bien y muy poco a la predicación. La gente percibe que “estamos” pero no “somos” y ello es toda una radiografía.

Y puesto que hablamos de silencios... de los nuestros... ¿nos hemos preguntado por qué la sociedad guarda un silencio sepulcral, de absoluta indiferencia, hacia las iglesias cristianas en general...? Este silencio es muy elocuente. Mucho. ¿Creéis que es porque no fustigan lo suficiente a Obama, o porque no se solidariza lo suficiente con Irán, o...? Me temo que las cosas no van por ahí.

Sin embargo, la sociedad sí se conmueve con personajes cristianos como Teresa de Calcuta, Nobel de la Paz; el padre Ángel, premio Príncipe de Asturias de la Concordia; Martin Luther King, Nobel de de la Paz; arzobispo Óscar Romero, candidato al Nobel de la Paz; Antonio Castaño que renunció a ser obispo de Palencia (España) para dedicar su vida a los más pobre y que recibió el Príncipe de Asturias de la Concordia, lo mismo que Vicente Ferrer candidato también al Nobel de la Paz... La sociedad les ha reconocido sus valores porque NO SÓLO levantaron su voz, no guardaron silencio, sino que estuvieron allí, se implicaron. Y lo mismo hace con miles y miles de voluntarios anónimos que no guardan silencio ante el quebranto... Sus vecinos les aprecian, se conmueven con ellos, son imitados...

Con esto no estoy desvalorizando a los que “no guardan silencio”. Lo que estoy subrayando una y otra vez es que resulta suficiente. Porque hay una gran diferencia entre los cristianos que no guardan silencio desde sus despachos a los que levantan su voz... aunque “sólo” sea con los hechos. Para la sociedad contemporánea ‘voz’ sin ‘hechos’ es... ¡NADA! No les interesa esa religión teórica, de márqueting, de despacho... que es la que prevalece en el opulento mundo occidental, sobre todo en Europa.

No calles, pero si no te involucras... Generalmente no le prestamos atención a esos MUROS INVISIBLES que construimos a nuestro alrededor: “Lo que haces grita tan fuerte que no escucho lo que dices”...

Luis González - Sat, 01/28/2012 - 09:59

En el cuarto párrafo, inicio de la segunda línea falta un “no”: “. Lo que estoy subrayando una y otra vez es que NO resulta suficiente”. Disculpad.

J. J. Menezo - Sat, 01/28/2012 - 13:50

La blasfemia de Pilato.-

De galileos, la sangre,
la mezcló el gobernador…
Lo hizo Pilato, aquel hombre,
que, se lavó ante el Señor…

Oyendo semejante horror,
¿Cómo reaccionó Jesús?...
¡No habló del procurador,
responsable de su cruz!…

Pensando en Gemelas Torres.
De la de Siloé sí que habló…
Citando los dos horrores.

Ni a sus pioneros marcó,
diciendo ser superiores,
hasta donde alcanzo yo…
jjm

Ruben Sanchez - Sat, 01/28/2012 - 16:17

Querido J.J. Menezo,

Muchas gracias por la documentación aportada. He leído con atención el artículo titulado "El Espíritu de Profecía y el servicio militar". He encontrado en él la información a la que usted se refería cuando dijo que nuestros pioneros pagaron para no ir a la guerra. Según el documento que usted cita, los pioneros adventistas procuraron hacer equilibrios entre las demandas del Gobierno norteamericano y sus conciencias. Y claro está, si lo comparamos con Thoreau, quien abogó por la desobediencia civil cuando el gobierno promueve una injusticia, los pioneros fueron más moderados que radicales.

Antes de seguir esta conversación acerca de nuestros pioneros, quiero hacerle varias preguntas:
1- ¿Quién escribe este documento? Está claro que en la Unión Dominicana no hay nadie que se llame Lombiz_Webmaster. Quizá es un tal Lombiz que es webmaster de la web en la que se aloja el documento... Entonces, ¿quién es Lombiz? ¿Qué formación académica tiene?
2- ¿Cuándo se redactó este documento? ¿En qué contexto histórico?
3- ¿Fue este documento redactado por un empleado de la Unión Dominicana o por un profesor de alguna universidad adventista o un laico?

Finalmente, el documento que usted ha compartido conmigo estudia el comportamiento de los pioneros adventistas en relación a un episodio muy concreto de la historia norteamericana: la guerra civil. A partir del artículo de Burton, intuyo que el libro Adventism and the American Republican va un poco más allá. Quizá sería bueno que leyésemos dicho libro y lo comentáramos en Café Hispano...

De nuevo, gracias por cuestionar lo que se publica en CH y aportar otras versiones que nos enriquecen y, por lo menos a mí, me ayudan a captar más matices de la realidad.

J. J. Menezo - Sun, 01/29/2012 - 01:29

Parece que La Española (hoy Republica Dominicana), el lugar donde germinó Montesinos lo que luego, andando el tiempo, conoceríamos como el Derecho de Gentes, no es el escenario de Lombiz_Webmaster.

Pienso que se trata de Montemorelos, estado de Nuevo León (México):
http://centrowhite.org.mx/display.aspx?idCol=153&idItem=2827&tipoItem=Do...
http://centrowhite.org.mx/display.aspx?idCol=153&idItem=3154&tipoItem=Do...

No tengo a mano documentación que acredite cuál sea la preparación académica de de ese señor… o miembros del foro, relacionado (supuestamente) con la Universidad del norte mexicano.

Por otra parte, no es la única publicación que trata, de forma parecida, el asunto.-

Alguna está relacionada, al parecer, con lazos familiares de aquellos pioneros:
http://centrowhite.uapar.edu/pregyres/preyresp/Enviados/66%20-%20Servici...

O esta otra que publica el profesor Treiyer:
http://www.contestandotupregunta.org/Iglesia_Adventista_Guerra_Secesion....

En relación con la “Whitecoat” ANN publicó, en su día lo siguiente:
http://news.adventist.org/en/archive/articles/2003/10/06/ann-feature-adv...

Luis González - Sun, 01/29/2012 - 02:43

Gracias JJ Menezo. Ahora queda muy claro que comparar a los pioneros adventistas con la radicalidad de Thoreau tiene muy poco rigor. ¿Guardaremos silencio? En algún caso es preferible...

Antonio - Sun, 01/29/2012 - 03:48

Aunque el enlace que a continuación voy a insertar no viene, directamente, a colación, sí que lo creo interesante para reflexionar, como cristianos y personas que formamos parte de la Sociedad, de la grave situación económica por la que atraviesa España, Europa y otros paises donde sus dirigentes, políticos, religiosos y sociales, parecen que miran para otro lado. Como si la cosa no fuera con ellos. La falta de principios, éticos y morales, unido a la mala praxis de comportamientos ambiciosos, egoistas y usureros, nos ha llevado a esta situación dramática, caótica y confusa. Y como siempre, los que pagarán, pagaremos, el pato, seremos nosotros. Los de abajo. Los más débiles. Una verguenza. Una gran y gravísima verguenza. Dicen que la palabra PECADO, en arameo significa error. Pues los dirigentes, políticos, religiosos y sociales, han cometido un gran ERROR. Un gran PECADO contra la humanidad. Esperemos que el Creador lo tenga en cuenta. Como decía Max Weber: La ética protestante y el espiritu capitalista (han hecho de todo esto un infierno insoportable si apenas fuego). Un cordial saludo y que Dios reparta confianza, la vamos a necesitar, salud y sabiduria a tod@s.

http://www.elconfidencial.com/opinion/mientras-tanto/2012/01/29/el-pais-...

Ruben Sanchez - Sun, 01/29/2012 - 08:54

Muchas Gracias J.J. Menezo por los enlaces que nos proporcionas. Me gusta saber que en realidad ese documento fue escrito por el Centro White de la división interamericana. Pues una cosa es que la historia la escriba un órgano oficial de la iglesia en 2008 (pues la posición de no-combatientes se ha diluido en EE.UU. tal y como nos contaba Jonás Berea aquí en Café Hispano
http://spectrummagazine.org/cafe_hispano/2011/05/05/la-cuesti%C3%B3n-de-...)
y otra cosa es que la historia la escriba un profesor de la Washington Adventist University doctorado en la Universidad de Chicago. Los proyectos y los intereses tienen que ser distintos a la fuerza. Lo que sí entiendo que no podemos hacer es erigirnos en jueces y decir qué documento es más fiel a los hechos y a su espíritu.

Quizá sería bueno que en CH publicásemos más artículos que traten la historia de nuestra iglesia.

Finalmente, quiero notar que leyendo el artículo de Treiyer me llama la atención el siguiente pasaje:

[Citas de Elena White:]
“No tenemos que obedecer la ley de nuestra tierra que requiere que entreguemos un esclavo a su amo; y debemos sobrellevar las consecuencias de violar esta ley. El esclavo no es la propiedad de ningún hombre. Dios es su legítimo amo, y el hombre no tiene derecho de tomar la obra de Dios en sus manos, y reclamarla como suya” (34). “Cuando las leyes de los hombres entran en conflicto con la Palabra y la ley de Dios, debemos obedecer esto último, no importa cuáles puedan ser las consecuencias” (35).

[Interpretación de Treiyer:]
"En estas declaraciones, E. de White no llama a la guerra ni a una revolución social. Nadie es incitado a hacer una campaña pública de oposición al gobierno. Tampoco hace un llamado a los esclavos a sublevarse contra sus amos. Se trata de una apelación a los hogares adventistas que se encontraban en su mayoría, en el Norte de los EE.UU., y que se limita a no entregar los esclavos que vienen en busca de socorro..."

¿Cabría preguntarse si el Dr. Treiyer hubiera optado por una interpretación tan restringida de haber sido él un esclavo negro? Cuando Elena White escribe “Cuando las leyes de los hombres entran en conflicto con la Palabra y la ley de Dios, debemos obedecer esto último, no importa cuáles puedan ser las consecuencias”, ¿se podría interpretar esto como un llamado a la desobediencia civil? Adventistas españoles fueron al calabozo en tiempos de la dictadura franquista por seguir estas palabras al pie de la letra...

Luis González - Sun, 01/29/2012 - 12:01

Llama la atención, Samuel, que la frase de Ellen White, cargada de lógica –“Cuando las leyes de los hombres entran en conflicto con la Palabra y la ley de Dios, debemos obedecer esto último, no importa cuáles puedan ser las consecuencias”– no se aplicase con esa contundencia durante la Guerra de Secesión norteamericana. Ahí se calcularon mucho las consecuencias cuando de ir a matar se trataba, y en base a ellos James White recaudó fondos para fuesen otros en lugar de los adventistas... ¿Se podría “traducir”, “mata tú que yo no puedo”? Resulta como mínimo chocante, aunque no debemos erigirnos en jueces de personas y circunstancias, sobre todo cuando éstas son extremas. Debemos de respetar las decisiones de un ser humano cuando se encuentra al límite. El problema es cuando alguien sobredimensionó la heroicidad de los pioneros por encima de Thoreau y compañía... situación que no resiste la historia.

Lo interesante es que en un espacio como CH aprendemos a modular la información, y a apreciar los matices de la conducta humana.

Juanfer - Mon, 01/30/2012 - 06:48

“¿Debemos permanecer en silencio?”, nos preguntaba Keith Burton.

El prestigioso jurista estadounidense Jonathan Turley responde que no y ofrece:

“Diez razones por las que Estados Unidos ya no es la tierra de la libertad”

Véase este excelente artículo suyo, cuya versión original apareció hace unas semanas en el 'Washington Post':

http://www.washingtonpost.com/opinions/is-the-united-states-still-the-la...

Y que ahora aparece traducido aquí:

http://www.javierortiz.net/voz/samuel/10-razones-por-las-que-estados-uni...

Feliz jornada.

Antonio - Mon, 01/30/2012 - 10:09

Yo, Wolfgang Streich, luego de haber nacido en una familia Adventista de 3º generación, y haber sido miembro por 21 años, y pastor de Misión Global por casi 5 años, creo firmemente, luego de varios años de haber dejado la denominación, que la Iglesia Adventista nunca va a cambiar. Seguirá siendo un 80 % evangélica y cristiana, pero un punto teológico afectará siempre a otros puntos, como la levadura leuda la masa, y eso siempre traerá problemas más serios.
La escatología adventista es ultra recalcitrantemente sectaria, gracias a los dos aspectos sectarios que yo considero, la doctrina de que Cristo entró en el lugar Santísimo en el cielo el 22 de octubre de 1844 para realizar un “Juicio Investigador”, y todo lo demás fundamentan en la infalibilidad papal de la profetiza Elena de White.
Todo lo demás, la justificación, la santificación y la glorificación está llena de un Adventismocentrismo aberrante que contradice la verdad fundamental del Evangelio: Solo Cristo – Cristo es el centro del todo.
Esto va a continuar así por siempre, hasta que Cristo venga en Gloria y Majestad. El último año de mi ministerio en la iglesia Adventista (1998) llegó a nuestro campo con bombos y platillos el libro del Dr. Samuel Koranteng Pipim, “Recibiendo la Palabra”. Ese fue el toque final para que yo decidiera salir del Adventismo. Allí se presenta la postura de que los que dejamos de creer en Elena de White, y en la doctrina del Santuario, que somos unos “liberales” de la escuela de la “alta crítica” y que así como dejamos de creer en las “doctrinas distintivas” tampoco creemos en la fidelidad de la Biblia. ¡Eso es una falacia!… ¡Eso es una falacia!… ¡Eso es una falacia! Al dejar la iglesia Adventista, fue cuando mejor pude estudiar la Biblia, con una lupa, sí, con una lupa para ver a profundidad lo que dice el texto, y con un borrador, para borrar las estupideces que me enseñaron, y con auriculares, para no escuchar la voz de las teorías humanas, sino solo la voz de Dios.
Por eso, no soy Adventista del 7º día. No creo en la dirigencia de los Adventistas del 7º día. Aseguro categóricamente que los colegios Adventistas y la escuela sabática de niños son una maquinaria de lavado de cerebro, escondida bajo una máscara de eficiencia y calidad.
Mi anhelo y mi oración es por los Adventistas que están adentro de la organización. Solo un milagro puede abrir sus mentes. Un milagro como el que ocurrió en mi vida. Oro también por los pastores. Oro por los niños que están siendo adiestrados en esa ideología.
Muchos me dirán. Pero ¿No tiene acaso la iglesia Adventista las mejores universidades del mundo? ¿No es la iglesia una de las de mayor crecimiento? ¿No ve nuestros sanatorios? ¿Y nuestras casas editoras? ¿No es eso señal de que Dios nos está bendiciendo?
Yo solo respondo: ¿No tienen los testigos de Jehová un crecimiento similar, y casas editoras similares? ¿No tienen los mormones templos suntuosos en cada barrio del planeta tierra? ¿No tiene el consumismo catedrales para sus millares de fieles en cada ciudad (shopings, discotecas, y supermercados)? Acaso ¿Dios no los está bendiciendo a ellos también?
El hace llover sobre justos y sobre injustos. El da el sol a buenos y malos. Pero al final no contará ante el Trono de Dios el tener tantos colegios, tantos sanatorios, tantas universidades, o tantos seguidores. La pregunta será “¿Qué has hecho de Jesús el Cristo?” Y “¿Qué has hecho con mi Palabra?”
“Si alguno le añade algo, Dios le añadirá las plagas descritas en este libro. Y si alguno quita palabras de éste libro de la profecía, Dios le quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa, descritos en este libro” Ap 22:18 19 (Aclaración: éste libro de la profecía es nada y nada menos que la Biblia, como también el Espíritu de la profecía, es nada más y nada menos que el Espíritu Santo. Se imaginan que alguien quiera tomar el lugar del Espíritu Santo….)

Criticar a los Estados Unidos, es como criticarnos a nosotros mismos. Porque nuestras creencias (adventistas o protestantes en general) no proceden, precisamente, de La Biblia, es decir, de la Palabra de Dios, sino del pensamiento sectario, puritano y conservador de unos colonos que pensaron y creyeron que Norteamérica era, iba a ser, la tierra prometida para ellos. Y hay que reconocer, en la parte práctica, utilitaria y judeocristiana de la filosofía de los primeros colonos, que lo consiguieron. Hoy, con apenas dos siglos de historia, y pese a quien le pese, los Estados Unidos es la Nación más importante, poderosa y desarroyada del mundo mundial. Y todo, nos guste o no, a los Adventistas y las mil y una iglesia, grupo y secta religiosa formadas en la tierra, que ellos, y muchos de nosostros, creyeron prometida. Todo el mundo critica a EE.UU. y su modelo de sociedad, pero todo el mundo quiere vestir tejanos, beber cocacola y reunir un millón de dólares. La gente, no nos engañemos, no se cree, en el fondo, ni la mitad de lo que se predica en todas las iglesias protestastes, lo que quieren, aspiran y desean, es conseguir el paraíso aquí en la Tierra. Solo hay que fijarse un poquito, un poquito nada más, para ver y comprobar, como las iglesias crecen en faraónicos templos, hermosos hospitales para millonarios y escuelas y universidades para presumir que se ha estudiado en Norteamérica. Y los miembros, los paganos, y no me refiero al concepto de paganismo, que también, sino a la idea de paganini, de pagarlo todo y tratar de seguir el ejemplo, el mal ejemplo, de su iglesia, para conseguir una casa, una gran casa, para vivir felizmente, !ilusos!!, en la tierra. ¿Pero no esperan, esperamos, la llegada de Jesús?. Pues porqué tanto afán por amasar, comprar y hacernos ricos en este mundo. La Iglesia Adventista, junto a las demás iglesias y organizaciones religiosas, son una copia calcada del modelo de sociedad norteamericana. Ellas, y nada más que ellas, son y representan, a los Estados Unidos de Norteamerica. Desligar una parte del todo, es un error. Nosotros, vosostros, sois, somos, !!!América!!!. El negocio de los seguros, los hospitales, las Universidades, los Laboratorios, las Finanzas y un largo etcétera, lo hace, lo practica y lo sostiene de maravilla la IGLESIA ADVENTISTA (maneja fondos por valor de más de dos mil millones de dólares) y las demás denominaciones cristianas, protestantes y judias. ¿De qué nos quejamos?. Si nosotros, todos nosotros, somos un producto de nuestras propias creencias nacidas, precisamente, en el modelo de sociedad que fundaron los primeros adeventistas (1844) y demás realeza. Pensándolo bien, y visto lo visto, ahora se comprende porqué Cristo no ha venido todavía. Si lo hiciera, nos cogería a todos con el culo al aire. Saludos cordiales y que Dios nos perdone y nos de confianza, salud y sabiduria siempre...

J. J. Menezo - Mon, 01/30/2012 - 14:52

Al leer el artículo veo que, en los comentarios (hasta ahora), los más recomendados son los que cuestionan los argumentos del profesor Turley
Si se le pregunta a ese prestigioso jurista, Profesor Turley
1º.- En la época en que reaccionó Thoreau ¿EE. UU era más libre y justo que ahora?
2º.- ¿había más libertad real en la época de la Ley Seca o ahora?
3º.- ¿Había más libertad en la época del matrimonio Rosenberg y el senador Mc Carthy?
¿Qué respuestas da él o los que alzan su bandera en este foro?
Por otra parte, al terminar la traducción que se hace en el foro Quilombo, se dice que, la policía debe solicitar una orden judicial para aplicar estos dispositivos. Sin esos requisitos todas las naciones hacen tales pesquisas, sean democráticas o no. Ahí tenemos el caso Sokoa. Y si miramos para allá del “Telón de Acero”, lo que se ve en la peli “La vida de los otros” es casi nada.
Ya vimos en el Cap. 13 de Lucas, como reaccionó Jesús al ser enterado de las acciones sacrílegas y asesinas de los hombres de Pilato. En el mismo capítulo vemos su reacción cuando los fariseos le avisan sobre las intenciones de Herodes para matarlo. Vemos también su reacción con la higuera en el camino de Betania a Jerusalén. Pero quiero resaltar algo interesante, al menos para mí: La noche anterior, la del domingo al lunes, no debió de salir del templo de muy buen humor (Marcos 11: 11), por aquello de “habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania”… Al día siguiente, lunes, es cuando sucede lo de la higuera (no lejos del tiempo de las brevas)… y seguidamente su actuación en el Templo. Claro, la noche anterior “había mirado alrededor todas las cosas”. Yo deduzco que, desde que salió de Betania tenía previsto su plan para con los rufianes que hacían negocio con la religión. Es ese tipo de injusticias ante las cuales se manifiesta duro y contundente. Es más, los “religiosos” pretendían que se mojase hasta con el asunto del tributo al “Imperio”… pero él actuó como sabemos. Cosa que Thoreau también sabría, ¿sin ser tentado por los fariseos?... Y actuó con un retardo de 18 siglos, como los fariseos pretendían que actuase Jesús.

Juanfer - Tue, 01/31/2012 - 04:56

Todo eso es interesante, pero la cuestión –a mi modesto entender– no es dónde estábamos hace 60, 90 o 150 años... sino dónde estábamos hace diez y, sobre todo, adónde es cada vez más obvio que vamos. Y eso lo ilustra muy bien Turley. Quien, por lo demás, no aborda todos los ángulos de la realidad que a nosotros nos interesan...

[Otra recomendación:
http://lacomunidad.elpais.com/periferia06/2012/1/29/no-damos-abasto-y-v-que-hacer-frente-al-monstruo-]

Y sobre las actuaciones y no actuaciones de Jesús, ya expliqué aquí los que entiendo fueron sus porqués... Es comprensible, además, que concediese prioridad a la trampa religiosa que sumía a su pueblo sobre la trampa política: ¡La teocracia se venía abajo y él venía a ponerle fin! Sin olvidar que, de fondo, estaba su mensaje acerca de la no violencia (y aquello era una dictadura en sentido estricto, cosa que todavía no ocurre en la actualidad).

Feliz día.

J. J. Menezo - Wed, 02/01/2012 - 01:37

Ese monstruo, ¿para luchar?
¡Es bicéfalo y tremendo!
Con manos ¿para desgarrar?
¡Los colmillos exhibiendo!...

Pues, me hace recordar
a otros, ya centenarios,
creados para “ilustrar”
cabalísticos estrafalarios.

La aberración biológica
exponía bien su mensaje:
¡ajeno a verdad y lógica!

Esos monstruos en el paisaje,
ya no pueden ni asustar…
¡No es real ni su pelaje!

Juanfer:
Queda claro, al menos en los textos expuestos, que Jesús se manifestó contundentemente ante las retorcidas actuaciones, bien fuesen estas de carácter doctrinal, o “doctrinal-lucrativas”… Con los samaritanos, que venían a ser la otra estructura religiosa “rival” de la judía, tampoco encontramos invectivas de parte de Jesús hacia ella; al contrario, en una de sus parábolas, el personaje central y ejemplar es el Buen Samaritano. Y eso que para los del templo jerosolimitano venían a ser los samaritanos, algo así como los “hijos de la ramera” para nuestros pioneros, sino la ramera misma.
En lo relativo a la trampa del tributo imperial, no arremetió contra Obama (perdón, contra César)… Y cuando fue enterado de la atroz carnicería realizada contra los galileos, los apóstoles nos informan de su reacción. En relación con la decapitación de Juan, su primo, se manifiesta también su, diríamos su silencio: al menos, al ser informado se apartó de allí. La gente averiguó el paradero, y sin recuperarse de la salvajada herodiana, ahí vemos a Jesús procurando la logística… para atender a la multitud. Claro que entonces no había GPS, ni PC, ni el blog de Café Hispano…
-¿En qué quedamos?… ¿Era teocracia, dictadura o un país subyugado por el Imperio?
-Dices: “Y eso lo ilustra muy bien Turley”... Efectivamente, según tu juicio, sí. Pero no es así según el criterio de muchos de sus lectores. Pensemos que está hecho en los USA, el artículo y la mayoría de las intervenciones que están de acuerdo o en contra del autor.
-Las preguntas que hago son fáciles de contestar y demostrar… Alguna vez he leído por ahí… algo así como “balones fuera”.
-La ley Corcuera de “la patada en la puerta” está presente desde mucho antes de esa del GPS en los USA. Y antes que ambos, es aquel dicho con el que Roosevelt inauguró el siglo XX: habla suavemente y lleva un gran garrote, así llegaras lejos.
-Y luego veo monstruos imaginarios, una especie de aberración biológica… ¿Para potenciar el efecto del escrito de Turley?

Juanfer - Wed, 02/01/2012 - 06:08

Claro, a diferencia de los Bush y compañía, Jesús no defendía el choque de civilizaciones. De hecho, vino a derribar barreras étnicas (ver p. ej. Efe. 2: 14). Y, sobre los samaritanos, la cuestión no es lo que eran estos para los judíos (aunque no creo que el símil que usas sea acertado), sino lo que eran para el propio Cristo. Desde luego, nada comparable a un superpoder perseguidor.

Sobre lo demás, insisto que ya expliqué las motivaciones que veo en Jesús. Por supuesto, a grandes rasgos y de modo muy general. El tema daría para mucho. Quizá un día debamos tratarlo extensa y detenidamente. Pero, si lo hacemos, habremos de partir de una premisa a mi juicio incuestionable: la misión de Cristo era, sobre todo en algunos aspectos cruciales, muy diferente de la nuestra (ver p. ej. Mat. 18: 11; Luc. 19: 10). También habremos de preguntarnos si el amor al prójimo no pasa por defender a nuestros congéneres amenazados por las guerras, denunciando para ello si es preciso a quienes las promueven.

Saludos.

PS: Por cierto, lo de la “patada en la puerta” entonces no prosperó (aunque falaces y mendaces, todavía eran otros tiempos): http://es.wikipedia.org/wiki/Legislación_antiterrorista_española

J. J. Menezo - Wed, 02/01/2012 - 15:39

Dices: “Jesús no defendía el choque de civilizaciones. De hecho, vino a derribar barreras étnicas”. Sería bueno que te dieras una vuelta por las miles de aulas de los párvulos en USA… Aulas multicolor, multiétnicas. Verdadera integración, creo más que formal, de civilizaciones, y respeto a las religiones, también más que formal. De ninguna manera estoy diciendo que sea una sociedad perfecta. Eso no existe ni existirá… Pero en ciertas áreas de nuestro globo, esa interacción y respeto que acabo de exponer va a ser muy difícil, si no imposible, lograr.

Sobre el enlace que pones en relación con la ley Corcuera (patada en la puerta) en tu PS; ya sabes que dice así: “…aunque se mantuvo todo el resto de su articulado actualmente en vigor”. O sea, que en ciertos casos es necesaria la autorización judicial. Recuerda, o mira de nuevo lo que dice mi comentario el Mon, 01/30/2012 - 14:52 en relación: “Por otra parte, al terminar la traducción que se hace en el foro Quilombo, se dice que, la policía debe solicitar una orden judicial para aplicar estos dispositivos”. ¡Balanzas justas y pesos pesados! Recuerda que esa lindeza sirvió en Sokoa… a principios de los ochenta.

En relación con los fariseos dices: “… no creo que el símil que usas sea acertado”. Hombre, podemos ver, en primer lugar el Cap. 3º de Oseas. Pensemos, también que, para un judío, la peor ofensa era el tomarle por samaritano. Para los judíos, la samaritana era “la prostituta”.

No tengo con qué sacar
el liquido jacobino
del manantial de Sicar,
se oyó decir al rabino.

Dame de beber le dice,
Cristo a la samaritana…
-¿Un judío a mí se dirige?
¡Enemistad veterana!

¿Cómo tú, judío siendo
a mí me pides de beber?...
-Las barreras voy rompiendo.

¡Aún más cosas has de ver!...
Si conocieras el don Divino:
del agua viva disponer.

giorgiom - Thu, 02/02/2012 - 09:04

Demasiada cháchara. El que tiene oidos oiga. Me parece que algunos levantan la bandera de la presuncion y el orgullo propio en lugar de aportar a la propuesta principal.No es saber mucho, lo que importa, sino lo que hacemos con ese conocimiento. Adventistas que cometieron errores debe haber como en toda organizacion,pero los valores que impulsa ésta marcan una gran diferencia ; y en general,en casi todos los casos que conozco,los adventistas son ejemplo de respeto ,integracion,solidaridad y trabajo eficiente; tanto en lo particular como a nivel institucional.Les dejo un abrazo y les insto a escudriñar este tema ,pues ,a mi entender, la iglesia deberia tomar una posicion en el sentido de crear estrategias y desarrollar metodos que sin alejarnos de los principios eternos contribuyan activamente para la equidad social.

Luis González - Fri, 02/03/2012 - 04:30

No pensaba intervenir pero, aunque comprendo a GIORGIOM, nunca es demasiada charla debatir sobre la dirección que debe llevar la iglesia en asuntos importantes y de actualidad. Es verdad que hay mucha palabrería pero el debate nunca está de más.

Por ejemplo, según tu experiencia “los adventistas son ejemplo de respeto ,integracion,solidaridad y trabajo eficiente”. Sin embargo en la mía no digo que la contraria, pero casi, especialmente en la clase dirigente. Os podría contar cosas que os pondrían los pelos de punta de cómo se las gastan algunos.

Yo creo que tenemos el deber de hacer lo posible para que la iglesia prospere, especialmente en lo espiritual. ¿Es mejor callarse? A veces un manto de silencio es lo más cristiano, como hizo Jesús en muchos asuntos.

En este foro algunos afirman lo cristiano es no callar ante los desmanes de Obama y compañía (ya es un dato que no se hable con la misma intensidad de los desmanes de la izquierda). Pero yo en quien me fijo en Jesús para saber qué tengo que hacer. Jesús no se rebeló contra las masacres del opresor, algunas señaladas por otro comentarista (y decir que porque no era mu misión es una salida por la tangente... indemostrable, por cierto). Ni siquiera, curiosamente, riñó cariñosamente a alguno de sus discípulos que eran zelotes y portaban armas en su mismísima compañía... (Y hasta la utilizaron cuando Jesús fue prendido). Una Beretta puede camuflase relativamente bien entre las ropas, pero una espada, imposible. El cómo Jesús convivió con ambos asuntos es para mí un ejemplo a imitar. Sin estridencias ni amenazas directas... ¿Por qué lo hizo así, sorprendentemente? A algunos hoy le habrían dicho a Jesús que hay que “testificar”, que no se puede guardar silencio, que le perjudica la contradictoria presencia de gente armada entre los suyos mientras él predicaba la no violencia...

Yo estimo que Jesús actuó así porque no era un cortoplacista, porque quería salvar a todos los seres humanos y no quería excluir a nadie por banderías. Y quizás, sobre todo, porque él utilizaba el método más sutil de la PERSUASIÓN SUBLIMINAL (las parábolas son un magnífico ejemplo de este método), menos directa pero de mucho mayor calado interior. Y, desde luego, sus enseñanzas dejaban bien clara su posición...

Jesús prefirió el testimonio directo de sus obras al que dedicó fundamentalmente su ministerio. De ahí mi insistencia de que quien denuncia desde el confort pero no se implica directamente es mejor que no hiciera ni eso porque deja en mal lugar al cristianismo.

Pero además del ejemplo de Cristo que os comento, también contamos con un ejemplo histórico de primera magnitud. Me refiero a los mártires de las persecuciones. ¿Provocaron ellos las persecuciones por denunciar la opresión?¿Tenían motivos para acusar a los genocidas? ¿Los asesinaron por sus denuncias?

Yo sé que en este tema denunciar-no denunciar injusticias nos movemos en una linea muy delgada, pero desde el momento en que mi posición se convierte en política como bandería ya no estoy siguiendo el ejemplo de Jesús.

Algunos piensan que lo que pasa en otros lugares del mundo es lo más de lo más... porque no lo ven con perspectiva histórica... Sin ir más lejos, en la historia de la Iglesia Adventista española, se dieron circunstancias muy difíciles. En la posguerra ser adventista era algo muy complicado, además de las complicaciones generales para comer y simplemente vivir: Complicado para casarse (algunos tardaban muchos años en tener los papeles en regla) porque se necesitaba un certificado del párroco, complicado para enterrarse en el cementerio, complicado para conseguir trabajo a causa del sábado y a pesar de las grandes carencias de la población, complicado para ir al servicio militar obligatorio, complicado simplemente ir a la iglesia, complicado porque a muchos los tenía fichados la policía... Esto, contado así parece algo sencillo pero afectaba a la vida cotidiana, a la posibilidad de tener lo suficiente para vivir, a la tranquilidad familiar y personal, a la libertad, la policía entraba en las casas particulares donde se estaban dando estudios bíblicos...

¿Y cuál fue la posición de la Iglesia entonces?

Algún pastor de éxito (omito su nombre porque, a lo que parece se arrepintió mucho después) se unió a Valentín González, “El campesino”, en su lucha contra el poder opresor de la dictadura. ¿Debería haber apoyado la Iglesia a este pastor? ¿Debió de apoyar al partido comunista español, el más activo contra la injusticias y las masacres de aquellos tiempos?... La Iglesia Adventista española, en la pre Guerra Civil y en la posguerra lo tuvo muy claro: dar testimonio de su fe que es su espacio “natural”. ¡Seamos juiciosos y sepamos definir bien el papel que debe tener la iglesia en este mundo...!

Antonio - Fri, 02/03/2012 - 08:11

Luis González, estoy contigo de la A a la Z.

Vengo observando últimamente cómo de forma llamativa y escandalosa, un gran grupo de jóvenes, y no tan jóvenes, adventistas defienden posiciones que nada tienen que ver con el principio fundamental del mensaje de Cristo. Dedican, pierden diría yo, más tiempo en teorizar sobre los derechos y libertades en los paises occidentales, cuestionando la democracia y la libertad de éstos paises, por el simple echo de que nos les gusta el cierre de ventanas intoxicadoras, falsas y que ponen en peligro la seguridad de miles de personas o de la propia nación. Sin embargo, cuando hablan de que en Estados Unidos ya no es el país de la libertad (habría que preguntarles educadamente si estos chicos y no tan chicos, encuentran libertad en Cuba, China, Rusia, Siria, Egipto, Irán y un muñado de paises democráticos que pululan por Asia y Sudamérica) como lo ha sido siempre?. De pena, por no decir risa floja, lo que éstos niños escriben y piensan (se supone por haber ido a la universidad y haberse intoxicado de tanto profesos izquierso, comunista y del PSUC. Mira, por pereza mental, me niego a seguir escribiendo. A seguir perdiendo el tiempo. Si lo he hecho, sinceramente, ha sido por solidaridad con Luis González.

Para empezar, creo que un cristiano, adventista o no adventista, debe alejarse de la política (aunque hay que reconocer que todo en esta vida es política) de forma y manera contundente y tajante. La finalidad de un creyente, de un cristiano, no es critar en las calles frases y pensamientos marxistas en favor de ésta u otra causa. Para ello ya están los comunistas y sus simpatizantes, que por cierto lo hacen muy bien.

Se me ha traspapelado el texto. Me ha saltado el puntero. ¿Será una premonición?. Un consejo, un sencillo y práctico consejo. Ya se comentó más arriba. Más obra misionera!!!!. Más obra anónima en favor de los pobres, débiles y necesitados. Más visitas a los enfermos, ancianos y pobres.

[El moderador de Café Hispano ha censurado una parte de este escrito.]

Dejaros de tanta teoría, de tanta filosofía marxista, y predicar el Evangelio sin complejos. No copies de vuestros padres la pereza de hacer obra misionrea con la cabeza bien alta y sin prejuicios. Aprovechar vuestra experiencia, conocimientos y medios, para reavivar, llenar de nuevo la iglesia de Urgell. No cambiemos, por favor, la religión, por intoxicación, por las patris, las causas perdidas y todo lo demas. Para esos menesteres ya hay miles y miles de personas, estudiantes y sindicatos mafiosos que lo hacen de maravilla. Nosotros somos, debemos ser, diferentes. Y todo lo demás es cuento chino. Un saludos a todos, especialmente a Luis ´Gonzáles. La única persona lúcida, para mi, en este debate. O en esta discusión bizantina. Mientras perdemos el tiempo adivinando si son galgos o podengos, millones y millones de personas sufren de hambre, de miseria y de ganas de conocer a Cristo. ¿Estás dispuesto tú a ayudar, predicando la Biblia y solo la Biblia, a todas estas personas?. Moi siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!!!!!!....

Ruben Sanchez - Fri, 02/03/2012 - 20:35

Querido Antonio,

Me gusta mucho contar con tu presencia en este foro. Siempre aprendo de tus comentarios y espero que los lectores también. No obstante, no voy a tolerar ningún ataque o acusación personal. Este no es el lugar para críticas personales con nombres y apellidos. Ni tampoco el lugar para hablar de una iglesia en particular acerca de algo que solo interesa a un grupo de gente muy concreto.

De nuevo, gracias por tu participación. Sigo contando con ella.

¡Un abrazo!

Juanfer - Sat, 02/04/2012 - 11:51

Pues quizás algunos estamos en el error... Gracias por la paciencia que empleáis en mostrárnoslo (de verdad).

Sin embargo, no puedo evitar –creo– seguir albergando dudas.

Supongamos, por ejemplo, que hay serios indicios de que un país mucho más poderoso se propone invadir el nuestro. En tal caso, ¿agradeceríamos que adventistas de otros países –hermanos nuestros– denunciaran esas intenciones? ¿Agradeceríamos que se manifestasen a nuestro favor? ¿Agradeceríamos que quisieran evitar la invasión?

Mateo 7: 12.

¿O quizá les reprenderíamos por “meterse en política”?

Pero solo pregunto. Saludos fraternales y feliz sábado.

J. J. Menezo - Sat, 02/04/2012 - 12:57

Juanfer:
-"¿Agradeceríamos que se manifestasen a nuestro favor?" ¡¡¡SÍ!!! Hombre, en principio, ya tenemos un caso en las Escrituras: Marcos, 13: 14-18. Lucas, 21: 20-24.
-"¿Agradeceríamos que quisieran evitar la invasión?" ¡¡¡SÍ!!! Y Stalin te preguntaría ¿con cuántas divisiones, acorazados y mísiles cuentan?

Giorgiom:
Me acuso de cháchara, pero, sigo creyendo en el lema de CH: communiti through conversation

Antonio - Wed, 02/08/2012 - 12:54

A continuación reproduzco un interesante artículo de la escritora cubana, exiliada en París, Zoé Valdés, donde muestra y demuestra que nunca se debe mantener el silencio ante el poder, de cualquier poder. Por ejemplo, contra la larguísima dictadura implantada por los hermanos Fidel y Raúl Castro el Cuba...

[Nota del moderador: El siguiente texto de Zoé Valdés es una columna de opinión publicada el pasado 8 de febrero de 2012 en el diario "Libertad Digital. Con tal de evitar posibles acusaciones de plagio, solo reproducimos el primer párrafo. El resto del texto se puede encontrar siguiendo el enlace que el lector encontrará al final del texto.]

"¿Qué habría pasado si Elie Wiesel, Hannah Arendt, Jean-Paul Sartre, Primo Levi, Marguerite Duras, Albert Camus, y tantos otros intelectuales y artistas no se hubieran comprometido políticamente con el porvenir de la humanidad durante y después de la Segunda Guerra Mundial? ¿Qué nos quedaría sin los grandes testimonios, directos o indirectos, dolorosos, realistas, o líricos, que nos entregaron a través de sus obras? ¿Qué hubiéramos sabido de la experiencia de personas que tuvieron que sufrir bajo el fascismo y bajo el comunismo vivencias estremecedoras y que luego tradujeron a través de sus escrituras esas épocas tormentosas de sus existencias como fue el caso de Sándor Márai y de Herta Müller?"

Siga leyendo el texto aquí:
http://www.libertaddigital.com/opinion/zoe-valdes/los-intelectuales-y-el...

Wolfgang Streich - Sun, 02/12/2012 - 00:33

Me gustaría solamente hacer una reflexión.
En los fines del siglo XIX era muy común pensar en la "unica verdad".
Si el papa no tenía la verdad absoluta, entonces algún otro debía tenerla. Y los pioneros adventistas con sus cuadros y cálculos matemáticos creyeron tenerla.
Hoy creo que hay que reexaminar qué es la verdad, y dónde está la verdad absoluta.
Callar no... Pero tampoco andar desparramando por todos lados odios, pleitos, discriminación, solo porque a algún fanático religioso se le da la gana. Si fuera por el principio que algunos quieren expresar, también tendrían derecho quien quiera de tomar un arma y matar a todo el que piensa diferente.
Pienso que sí podemos hablar y dialogar con respeto a las demás personas, y decir lo que nos parece que está mal, pero eso de andar agrediendo gratuítamente me parece muy descortés de parte de muchos.
El día que salí de la denominación Adventista, fue justamente por las agreciones a mi persona por poner en voz alta ciertos cuestionamientos no a la doctrina en sí, sino a las actitudes que tomaban los líderes al que se atrevía a decir en público unas pocas palabras insinuando pensar diferente.
Hoy, sí, pienso diferente, tanto sobre la doctrina de la salvación, la doctrina del santuario, la manera de entender el día de reposo y otros temas. Y me gusta decirlo... Pero con fundamentos teológicos, con un análisis serio y con respeto.
Me molesta mucho la gente que dice cosas por decir, y con el fin de agredir y lastimar.
Espero que Dios queme con un carbón encendido, al igual que a Isaías a todos aquellos que hablan por hablar...

Wolfgang Streich
Asunción - Paraguay
wsparaguay@gmail.com
http://esperanzaiasd.blogspot.com/

Wolfgang Streich - Mon, 02/13/2012 - 09:38

Aparentemente algunos quieren que me calle la boca.
He habierto otro blog para contar mi testimonio.

http://wolfgangstreichparaguay.blogspot.com/search/label/Ex%20Adventista

Antonio - Wed, 02/15/2012 - 03:53

LAS CUENTAS PENDIENTES DE LOS ADVENTISTAS QUE NUNCA PAGARÁN

Los adventistas en Alemania

Los Adventistas alemanes parecen no haber estado a la altura de su proclamación de libertad religiosa en tiempos de la Primera Guerra Mundial, entre las dos guerras, y durante la Segunda Guerra Mundial. En la Alemania imperial, la mayoría de los Adventistas abogaban por el extremo nacionalismo y la colaboración militar activa. Un autor Adventista argumentaba en diciembre de 1915 que 'la Biblia enseña, primero, que participar en la guerra no se opone al sexto mandamiento; y segundo, que combatir en sábado no transgrede el cuarto mandamiento.' Sin embargo, después de la guerra, en una reunión de la División Europea en Gland, Suiza, el 2 de enero de 1923, los dirigentes de la iglesia en Alemania reconocieron el error de su política, y confesaron su lealtad a la comunidad Adventista mundial.

Sin embargo, esta declaración quedó debilitada por un pronunciamiento adicional que reconocía que cada miembro poseía 'absoluta libertad para servir a su país, en todo momento y en todo lugar, de acuerdo con los dictados de su convicción personal y su conciencia.' Esta declaración permitía a los Adventistas alemanes repetir el error de la Primera Guerra Mundial durante el régimen de Hitler bajo el Tercer Reich.

Como ha observado correctamente Erwin Sicher en 'Las Publicaciones Adventistas del Séptimo Día y la Tentación Nazi,' los Adventistas fallaron de muchas maneras en relación con el régimen nazi. Ya en 1928, antes de que Hitler llegara al poder, los Adventistas estaban pidiendo un Führer fuerte. Artículo tras artículo trataba de este ideal de Führer en escritos alemanes y en publicaciones Adventistas.

Más tarde, los escritores Adventistas dieron la bienvenida, en sus publicaciones y también con su voto, al aparente renacimiento de Alemania. El 99.9 por ciento del pueblo Adventista de Friedensau había votado por el estado parlamentario nazi. Cuando algunos Adventistas rehusaron saludar la bandera con la svástica y hacer el saludo hitleriano, el Presidente de la Conferencia de Alemania Oriental, W. Mueller, arguyó que esto era malo para la imagen de la iglesia. Terminó diciendo que 'bajo ninguna circunstancia tienen los Adventistas derecho a resistir al gobierno, ni aunque el gobierno les impida ejercer su fe. La resistencia sería desafortunada porque marcaría a los Adventistas como opositores al nuevo estado, una situación que debería evitarse. Kurt Sinz, otro prominente escritor Adventista, y editor de varias publicaciones religiosas Adventistas, veía el fuerte mandato de Hitler al comienzo del régimen nacionalsocialista como designio de Dios. Otto Bronzio fue un paso más allá, pues dijo en el periódico oficial Adventista, Der Adventbote, que 'la Revolución Nacional Socialista era la más grande de todos los tiempos, porque hacía del mantenimiento de una herencia pura la base de su vida étnica.' Algunos apuntan que lo que quiso decir posiblemente fue tomado de una cita enmarcada de Hitler - sobre la cuestión de la sangre - que aparecía en la misma página.

Esta idea de una 'herencia pura,' instigada por Hitler y proclamada a través de la nación alemana, también afligía a los Adventistas alemanes. Aunque el racismo rampante rara vez aparecía en publicaciones Adventistas, los Adventistas sí imprimían con frecuencia comentarios negativos con relación a los judíos, apoyaban tácitamente la esterilización de los mentalmente incapaces, y muchos fueron arrebatados en el estimulado orgullo del nacionalismo alemán. La misma doctrina de la superioridad de Alemania sobre otras naciones fue trasladada a la educación Adventista en Alemania, donde se estimulaba a los estudiantes a aprender a 'tener voluntad y a pensar en Alemán.' Tener voluntad en alemán era un concepto místico nazi; porque, enseñaba el partido, los alemanes 'tenían voluntad' de diferente manera que cualesquiera otros nacionales. El educador W. Eberhardt insistía, además, que las escuelas Adventistas alimentaban 'el Espíritu Nacional Socialista' entre períodos de clases, cuando revisaban las noticias, estudiaban los ideales nazis, y cantaban canciones nacionales alemanas.

Con una creciente presión para una mayor colaboración, muchos Adventistas de todos los grupos de edades ingresaron a organizaciones nazis, como la Juventud Hitleriana, la BDM (Asociación de Muchachas Alemanas), el Servicio Laboral, y la Cruz Roja alemana. Todos estos clubes estaban diseñados para fines de adoctrinamiento nazi, y aunque los Adventistas sabían que un por ciento significativo de los participantes en el Servicio Laboral eran miembros de la SA, la SS, y Stanhelm, los grupos más fanáticos que adoctrinaban y militarizaban a los jóvenes, aprobaban la participación en los clubes. Johannes Langholf apoyaba fuertemente al Servicio Laboral. Escribió en Aller Diener, 'Esperamos que cada miembro obedezca el mandamiento divino, "orar y trabajar." Sería absolutamente contrario a nuestra comprensión si rehusamos participar en el Servicio Laboral.' Patt sugería que la razón principal para que los Adventistas ingresaran al Frente Laboral Nazi era el desempleo y las estrecheces económicas, y que los 'la mayoría de los obreros Adventistas sucumbía a la presión y se convertían en miembros del servicio laboral para salvar a sus familias.' Y sin embargo, ingresar a una organización partidista no era obligatorio, y algunos ingresaban al partido también.

En Alemania, los Adventistas apoyaron la política exterior nazi y, a su tiempo, la guerra. La posible falta de acceso a información confiable y, como resultado, un concepto erróneo de la verdadera situación, les llevó a creer que el Führer era 'un hombre de paz.' Cuando Austria fue incorporada al Reich, los Adventistas alemanes 'compartieron la felicidad del regreso de los austríacos de vuelta a la madre patria.' Creían que con la ayuda de Dios 'nuestro capaz Führer Adolfo Hitler se convirtió en el liberador de Austria.' Después de la liquidación de Checoslovaquia el 16 de marzo de 1939, los Adventistas todavía no objetaron. Hasta para este acto de cueldad y opresión, encontraron alguna justificación. Luego vino el ataque contra Polonia, que toda Europa reconoció como un acto de agresión. Sin embargo, en un editorial, Sinz pudo escribir que, en vista de las "inhumanas torturas que nuestros camaradas del pueblo han sufrido entre este pueblo extranjero,' el ataque alemán probablemente justificado. Los Adventistas continuaron apoyando a Hitler, y celebraron su quincuagésimo cumpleaños 11 días después de que la guerra había escalado en el oeste con la invasión de Dinamarca y Noruega por Alemania el 9 de abril de 1940. El periódico adventista Morning Watch Calendar, aunque se imprimió cuatro meses antes, decía:

"La confianza en su pueblo ha dado al Führer la fortaleza para llevar adelante la lucha por la libertad y el honor en Alemania. La inconmovible fe de Adolfo Hitler le ha permitido hacer grandes cosas, que le adornan hoy delante de todo el mundo. Desinteresada y fielmente, ha luchado por su pueblo; valerosa y orgullosamente, ha defendido el honor de su nación. Con humildad cristiana, en momentos importantes cuando podía celebrar con su pueblo, dio honor a Dios en el cielo y reconoció su dependencia de las bendiciones de Dios. Esta humildad lo ha hecho grande, y esta grandeza era la fuente de su bendición, de la cual siempre dio para su pueblo. Sólo unos pocos estadistas brillan tanto en el sol de una vida bendecida, y son tan alabados por su propio pueblo como el Führer. Él ha sacrificado mucho en los años de su lucha, y ha pensado poco en sí mismo durante la difícil obra en favor de su pueblo. Comparamos las innumerables palabras que le ha dicho al pueblo desde un corazón cálido, a semillas que han madurado y ahora llevan frutos maravillosos".

Es irónico que, mientras los Adventistas insistían en la libertad religiosa, no levantaron sus voces contra la persecución de incontables judíos. En vez de eso, hasta desfraternizaron a los que tenían antecedentes judíos. En un momento en que los Adventistas alemanes publicaban la revista sobre libertad religiosa Kirche und Staat (un observador de fuera notó que su propósito principal era oponerse a las leyes dominicales), guardaron silencio acerca de las purgas de 1933 cuando cientos fueron asesinados, y no dijeron nada contra la persecución de los judíos o acerca de los territorios ocupados. Aunque algunos Adventistas individuales aparentemente resistieron la ocupación nazi, Sicher ha mostrado, a partir de publicaciones contemporáneas, que 'no parece haber existido ninguna oposición oficial activa al inhumano régimen nazi, y ni siquiera parece haber existido entre los Adventistas.' El comentario de Sicher es una presentación desafortunada pero honesta del Adventismo alemán en la primera mitad del siglo veinte.

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